
El mundo que veo hoy, no es el que imaginó aquel cacique, aquel indio, aquel hijo de la tierra..Cada día sigue llorando un río, y en el eco de las montañas aún se escucha una voz clamando justicia. Basta ver lo que ha sucedido con América desde la época de la conquista, nuestro continente es un preso más del sistema capitalista, consumista, neoliberal, que gobierna al mundo. Lo que en su momento fue Potosí, hoy se reprodujo y hay miles de Potosí por todas nuestras regiones, y los ríos lloran porque sus melodías han sido calladas con enormes represas y el aire puro de los campos comenzó a toser, y la montaña grita desde lo alto, y su eco retumba en los oídos que escuchan…pidiendo piedad, justicia. Y nuestras tierras arrasadas en su momento por la caña de azucar, hoy siguen siendo maltratadas por los monocultivos modernos que tanto dinero dan a unos pocos y tanto hambre a muchos, nuestras tierras que extrañan a sus antiguos dueños..los indios, sus hijos. Pero… allá en lo alto, aún sobrevuela la tierra un cóndor, y entonces los ojos de nuestros hermanos se iluminan, y se llenan de esperanza de recobrar la libertad, porque aún en la sangre que corre por sus venas llevan las lágrimas de sus antepasados, y en sus memorias los recuerdos de la historia que no escribieron.
Podrán haber dominado muchas regiones, matado muchas almas, apagar la luz de nuestras culturas, quitarnos las tierras, imponernos una religión, un sistema económico, reyes y leyes que nada tienen que ver con la igualdad. Y podrán haberse creído y creerse superiores, porque oh!...son países del primer mundo…ja! ¿del primer mundo? Si uds son del primer mundo, entonces me alegro de estar en este lugar. ¿Han progresado? A costa de…? Ah! En una de esas es gracias a un indio? Gracias al sudor de nuestras tierras? Ni olvido ni perdón. Porque acá, en un rinconcito del planeta, en estas tierras que tan menospreciaron pero de las cuales se aprovecharon y a sus costas levantaron grandes imperios capitalistas, acá… todavía corre en las venas sangre de aquellos indios que dieron su vida por defender su lugar, su identidad. Ni olvido ni perdón. Porque nuestra América sigue sufriendo la colonización que llevan adelante los países “del primer mundo”, pero aún en pedacitos del continente siguen latiendo las almas de quienes realmente aman la tierra, la Pachamama. Ni olvido, ni perdón. Memoria, para aprender del pasado, y no permitir que sigan dominando y asesinando nuestras tierras. Ni olvido, ni perdón. Memoria y lucha. Porque podrán haber conquistado regiones, pero no han conquistado el corazón de la tierra, el corazón del indio. Memoria, para no olvidar de dónde venimos, quienes somos, que hoy, mi identidad no está allá en Europa, sino acá en mi América bonita. Lucha, por la libertad de pensamiento, el cuidado de la Pachamama, el respeto de nuestras culturas, la igualdad de las sociedades, por la paz en entre los hombres, por la verdad.
Aún vuela el cóndor en lo alto de la montaña, el sol ilumina los días, y el viento silba melodías entre los árboles, los ríos cantan sus melodías, y en lo alto flamea una bandera de mis hermanos aborígenes, quienes llevan en su sangre el amor a la naturaleza, la libertad en el alma y su espíritu de lucha. Acá, hay un pedacito del continente, que no han podido conquistar, que sigue vivo… renace como el ave fénix, a cada instante, en cada latido de la tierra, en cada gota de sangre derramada, en cada lágrima de la Pachamama…y renace con esperanza, la identidad que nunca pudieron matar, que debilitaron… pero que hoy, se ha vuelto más fuerte.